| Imagen tomada de pinterest. |
Me despierta mi hija con un ¡mami mami! con una sonrisa de oreja a oreja y un beso de los que dejan huella. Preparo el desayuno, la dejo en el "cole" con un ¡mami te quiero, hasta la tarde! Siento que en lugar de ir a trabajar la cogería de la mano y me iría con ella a desayunar, luego de paseo, la "achucharía" cada dos por tres, y le explicaría lo que significa para mi, lo que ha cambiado mi vida y lo orgullosa que estoy de ser mamá y de tenerla conmigo. Pero, de repente vuelvo a la realidad...